Escalada Granada Sierra Nevada

Tu seguridad es nuestra prioridad y tu diversión nuestro objetivo

Grandes paredes y vías largas en clásica

Cara Norte del Veleta, Alcandoras, Vía Cordata de Vados y mucho más…

Escalada Granada Sierra Nevada

Granada está rodeada por grandes y diferentes montañas. La provincia de Granada alberga una gran diversidad de espacios naturales entre los que cuenta con un parque nacional y cinco parques naturales, junto con numerosos parajes de un rico valor medioambiental. Con todas esas montañas, contamos con unas gran cantidad y variedad de escuelas deportivas de escalada o grandes paredes para realizar clásica, donde podemos practicar las diferentes modalidades de Escalada. Por eso estamos en un lugar ideal para la práctica de Escalada Granada Sierra Nevada.

Las diferentes escuelas de escalada se reparten por los distintos parques de la provincia o lugares cercanos. Nuestra especialidad son las grandes paredes o escalada de aventura y te ofrecemos experiencias diferentes en la escalada. El Parque Nacional Natural de Sierra Nevada, alberga algunas de las grandes paredes (de más de 250m), de la provincia y escaladas por encima de los 3000m de altitud, actividad que se puede realizar en pocos lugares de España. Otros parques naturales y parajes, cuentan con numerosas escuelas de escalada deportiva que nos permitirán realizar todo tipo de escaladas. Ponemos a tu disposición a nuestros guías de escalada para que puedas realizar con seguridad, esas escaladas diferentes y de aventura. Ven con guías nevada.

Nuestras Escaladas de Aventura

VÍA CORDATA LOS VADOS

Vía cordata vertical y aérea de unos 350 metros de recorrido que va por el margen izquierdo de la pared de La Canal de los Vados

EXTRAPLOMOS NORTE DEL VELETA

Gran vía clásica que recorre el margen derecho de la pared norte del veleta. Sigue una línea que consigue flanquear los complicados  desplomes

PILAR DE MªLUISA ALCANDORAS

Itinerario de 190 m prácticamente desequipado que sigue una línea de fisuras y diedros que te harán disfrutar de la escalada clásica

SILVIA NORTE DEL VELETA

De las vías más repetidas, gracias a su interesante recorrido, que zigzaguea salvando varios techos y desplomes, en busca de la línea más lógica

ESPOLÓN DE LAS CHOVAS ALCANDORAS

Vía de 190m, se trata de un itinerario prácticamente desequipado, excelente para quien quiera progresar en la escalada limpia

OTRAS ESCALADAS DE ESCUELA

Si prefieres la escalada deportiva, te proponemos diferentes escuelas y lugares que se ajusten a tus necesidades para que siempre disfrutes

Un poco de historia sobre la Escalada

La escalada en roca tal y como la conocemos hoy en día, supone inexorablemente una evolución del montañismo, que tiene su origen en las primeras ascensiones en el macizo de los Alpes, considerándose como primera actividad “montañista” la ascensión al Mont Blanc en el año 1786, por el Dr. Gabriel Paccard y su guía Jacques Balmat.

Desde entonces y hasta finales del siglo XIX tiene lugar la conocida como época dorada del montañismo, en la que se conjugan diferentes intereses en torno a las montañas, el científico, el geográfico y el político, que buscaba en la conquista de las más altas cumbres el reconocimiento personal de los aristócratas que se aventuraban e n ellas. Durante esos años nace la profesión de guía, y se alcanzan las principales cumbres alpinas. La época dorada finaliza en 1865 con la ascensión al Cervino, liderada por Edward Whymper y que acaba en tragedia durante el descenso, suponiendo éste hito histórico la conquista, de  hasta entonces la más compleja y emblemática cumbre de los Alpes. Tal hazaña supone un cambio en la mentalidad montañera, que evoluciona hacia la búsqueda del reto deportivo y la dificultad, poniendo fin al ansia conquistadora de los años dorados.

Es en esa búsqueda de la dificultad cuando nace la escalada. Prueba de ello son las ascensiones del Grand Dru, en 1878, y Petit Dru en 1879, que se muestran como objetivos verticales e inaccesibles. Al tiempo que se registra la primera ascensión de la que conocemos hoy como escalada libre, a cargo de Oskar Schuster en el  Elbsandstein alemán.

Nombres como Alfred Mummery y Burgener son los máximos exponentes de la escalada en roca a finales del siglo XIX, abriendo grandes rutas cotadas como IV grado e importantes primeras en el entorno de Chamonix como son el Dru, Grepon, y Grands Charmoz. La evolución de las escaladas siempre ha ido de la mano con la de los materiales, condicionando éstos en gran manera la progresión y seguridad en las actividades.

A día de hoy se ha convertido en una actividad muy popular, siendo una de las actividades de aventura más realizadas. También se ha empezado a regular a nivel medio ambiental, poniendo restricciones en algunos lugares por anidación de aves o otros motivos. A nivel técnico también se está regulando la profesión de guía de escalada de una manera profesional. Por eso en Guías Nevada te ofrecemos un equipo profesional con todas las garantías.

+ sobre la escalada

De principios de siglo a la preguerra

Es a principios del siglo XX cuando se generaliza el uso de seguros y cuerda durante las ascensiones, algo que es aplicado eficazmente en la verticalidad de Dolomitas a cargo de hombres como Tita Piaz o Angelo Dibona, que abren complejas y verticales rutas de IV grado. En Alpes se llevan a cabo ascensiones en aristas e importantes agujas graníticas, mientras en España, se materializa la primera ascensión al Naranjo de Bulnes o “Picu Urriellu” efectuada por Pedro Pidal, y Gregorio Pérez “El Cainejo” en 1904, en una actividad sobresaliente.

Como personaje clave del momento destaca Hans Dülfer, cuyo espíritu innovador deja un legado de diferentes y reconocidas técnicas de fisura  y travesía, que llevan su nombre, así como una peculiar técnica de rápel. Paul Preuss, otro gran escalador del momento se distingue por su ética purista y gran calidad de sus escaladas, siempre en libre y muchas veces en solitario. Era c onsiderado el “paladín” de la escalada en libre.

En los años 20 se desarrolla ampliamente la ya conocida como escalada libre, que limita las ascensiones al uso de pies y manos como método de progresión, y en 1926 se establece la escala de graduación de Wenzelbach, que cota la dificultad entre I y VI grado, considerando el VI grado como la dificultad máxima posible que se pueda acometer sin matarse. Teniendo en cuenta que por aquel entonces las cuerdas utilizadas eran de cáñamo, era obligado que el primero de cuerda no debiera caerse. Es a lo largo de estos años cuando la escuela de Munich inaugura las primeras vías de VI grado, al tiempo que coge fuerza el uso de pitones y estribos como herramientas de progresión dando luz a lo que sería la escalada artificial.

Los años 30 se caracterizan por sus trazados verticales y directos en importantes paredes, donde se combina la escalada en libre difícil y expuesta, con tramos de artificial. Siendo los principales artífices del momento Vinatzer y Comici, en los grandes muros de Dolomitas. Se introduce también la suela de goma Vibram, permitiendo a los escaladores apoyar sus botas en diminutos relieves y recurrir a técnicas de escalada más actuales. Como prueba de ello quedan las ascensiones llevadas a cabo por  Giusto Gervasutti en el macizo del Mont Blanc,  siendo unos de sus primeros impulsores. Cabe destacar en aquellos años la figura de Ricardo Cassin, uno de los más grandes escaladores y visionarios, que supo aplicar la técnica dolomítica a las grandes paredes de los Alpes, quedando entre su legado el “Espolón Walker” a las Grandes Jorasses y la “Cassin” en la imponente cara norte de la Cima Oeste de Lavaredo.  Cassin, un escalador todo terreno que luego participaría en la expedición italiana al K2 en 1954.

La posguerra 

La década de los 40 viene marcada por un parón en cuanto a actividades importantes a causa de la Segunda Guerra Mundial. Por aquel entonces toman fuerza nombres célebres de la historia Alpina como Rebuffat (1º en ascender las Seis Caras Norte de los Alpes), Terray, Lachenal, al tiempo que se perfilan nuevos retos como la codiciada cara Oeste del Petit Dru. Los objetivos son evidentes, grandes paredes y líneas cada vez más acrobáticas. La escalada artificial es ya un hecho, y los temibles desplomes no son retos imposibles gracias al uso de los estribos.

Pero es en 1948 cuando Pierre Alain comercializa los primeros “pies de gato”.Dando alas a lo que en las décadas de los 50-60 sería la eclosión de la escalada en grandes paredes. Siendo claves personajes pioneros como Walter Bonatti, que haría en solitario el pilar SO del Dru, rompiendo moldes en la escalada de dificultad. Cesare Maestri, Joe Brown, Don Whillans, Hasse, Brandler, y muchos otros que harían la lista interminable, abrirían rutas de gran dificultad aún hoy muy codiciadas en paredes de Alpes, Dolomitas y Pat agonia. En España y Pirineos hacían lo propio ilustres cordadas como A. Rabadá y  E. Navarro, así como los hermanos Ravier, trazando rutas que poco o nada tienen que envidiar a sus hermanas mayores de los Alpes y Dolomitas en cuanto a su dificultad.

Paz, amor y roca (los años 60’s)

A lo largo de los años 60 comienzan a aparecer en la escena alpina de Chamonix, los primeros americanos procedentes de las fructíferas paredes de Yosemite. Hombres como Gary Heminng y Royal Robbins traen consigo materiales modernos y consiguen enderezar la Oeste del Dru, trazando la conocida Directa Americana. Los ingleses Whillans y Bonington resuelven el codiciado Pilar del Frêney al Mont Blanc, y un joven Reinhold Messner comienza a sobresalir con sus espectaculares aperturas y repeticiones en libre difícil.

La aparición de los seguros fijos o expansivos en esta época, genera controversias en cuanto a la ética de las escaladas. Ocasionando conflictos entre escaladores cuando el artificial sobre buriles nubla la mentalidad aventurera, y rompe con el compromiso y la dificultad técnica de la escalada libre. Muchas de éstas polémicas en cuanto al uso de expansivos siguen vivas a día de hoy, aunque ya nadie defiende su empleo como método de progresión.

Pero si algo hay que remarcar en esta década es la consolidación del artificial, que eleva su máximo exponente en los Big-Wall de Yosemite con aperturas como la mítica “The Nose”, en el Capitán. La mejora en los materiales de aseguramiento y progresión supone un gran avance para la época, en la que se consiguen impresionantes ascensiones en estas verticales paredes graníticas.

Paralelamente, y ya desde los años 50 se desarrolla el Búlder, modalidad nacida durante el primer tercio del siglo XX en los bosques de Fontainebleau, y que consiste en forzar la escalada libre sobre bloques de pequeña altura, para lo que no es necesario el uso de cuerda. Se considera como gran pionero de esta disciplina a John Gill (gimnasta, que adapta los movimientos de su deporte a los bloques), quien a mediados de los años 50 consigue escalar un 7a, empleando magnesio y movimientos dinámicos.

A finales de los 60 la escalada libre se halla en decadencia, y pierde vigor ante el espectacular desarrollo del artificial. Disciplina que en los 70 vive sus años de máximo esplendor en Yosemite, lugar que se configura como epicentro mundial de la escalada. La aparición del “friend” gracias a Ray Jardine,  y una moderna y arriesgada forma de vida que tiene en Jim Bridwell a su máximo exponente, caracteriza la escalada en roca como algo más que un deporte.

Al tiempo, unos jovencísimos John Bachar y Ron Kauk comenzaban a despuntar con complejas escaladas en libre en las paredes del valle, y en los bloques del Camp 4. Anticipando así la radical evolución que la escalada libre tomaría en la década de los 80.

El viejo continente vive la escalada de formas diferentes, una mentalidad conservadora se mantiene y desarrolla en las distintas paredes de Francia, Alemania, Inglaterra y España. Trazándose rutas en las que conviven el artificial y el libre, y siendo en Inglaterra y Alemania donde se busca forzar al máximo la escalada libre con el uso de emplazamientos de seguro flotantes y escasas expansiones, y donde nacen los primeros séptimos de Europa. En los Alpes la evolución se limita a nuevas aperturas siguiendo el legado de los escaladores de antaño, y rebajando los horarios en las rutas clásicas.

En España, Manuel Martínez “Musgaño” encadena “Metamorfosis”, el primer 7a del país (sin expansiones) en La Cabrera, en 1979. Y ese mismo año, Tony Yaniro encadena el primer 8a de la historia con “Grand Illusion”, en California, también sin expansiones.

Los años 80 traen consigo el nacimiento de la escalada deportiva, ya no se excluye la apertura desde arriba en las vías, y se adopta el uso de seguros fijos o expansiones como método de aseguramiento. En Francia, escaladores como Patrick Edlinger, P. Berhault o Catherine Destivelle, se realzan como los fuertes pioneros en ésta disciplina, también en grandes paredes. Pero son los alemanes Stefan Glowacz, Wolfgang Güllich y Kurt Albert los grandes escaladores deportivos de la década, sin desmerecer a otros muchos no menos importantes. Éste último diseña el concepto del Punto Rojo (RotPunkt) que consiste en encadenar una vía de abajo a arriba sin caerse y sin progresar sobre ningún seguro.

“En la escalada el cerebro es el músculo más importante” Wolfgang Güllich

Wolfgang Güllich pasará a la historia como el escalador más potente de todos los tiempos, por haber elevado la dificultad desde el 8b al 9a en poco más de 5 años, así como por revolucionar el aspecto del entrenamiento (utilizando un método digno de un atleta olímipico) para escalada.

Tiene un gran auge también una disciplina muy antigua, pero ahora llevada al terreno de la dificultad, el solo integral. Terreno en el que se desmarca como especialista y pionero John Bachar, pero que es seguido de cerca por muchos de los fuertes escaladores del momento. Significando esto una escalada de altísimo riesgo, donde un error supone la muerte.

En los 90, tiene lugar la transferencia de esa mentalidad liberadora a las grandes paredes, poniendo como ejemplo la liberación de “The Nose” a cargo de Lyn Hill en 1993, cuya realización marca un nuevo hito dentro de la historia de la escalada. Esa mentalidad es adoptada en Europa por muchos de los fuertes escaladores del momento, llevando la gran dificultad como estandarte, como es el caso de Beat Kammerlander en las compactas paredes del Ratikon.

Actualmente se conserva estos principios en la búsqueda del “más difícil todavía”llevando los límites de la escalada deportiva a niveles del 9b+, siendo nuestro país una de las mecas mundiales de esta modalidad.

En las grandes paredes también se busca la dificultad intentando elevar los niveles de pureza en aperturas y equipamientos, dando lugar a rutas de altísimo nivel donde la autoprotección y la fortaleza mental juegan papeles cruciales en su ejecución.

La escalada nunca se ha desligado del mundo del alpinismo, si bien han seguido caminos distintos, éstos han ido paralelos, y se ha llevado a las grandes montañas los mismos niveles de dificultad técnica, física, y psicológica.

Fuente de la información: https://os2o.com/blog/la-escalada-en-roca-historia-evolucion-y-modalidades/

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